Los orígenes de la Parroquia San Antonio de Padua se remontan a la década de 1930, cuando los vecinos del barrio Rocamora comenzaron a organizarse para contar con un templo propio.
En 1935 se adquirió el terreno donde hoy se levanta la parroquia, gracias a la compra de un lote y la donación de otro realizada por el vecino Darío Lima.
El 13 de junio de 1937, día de su santo patrono, se colocó la piedra fundamental del templo, marcando el inicio de una obra construida con el esfuerzo y la colaboración de toda la comunidad.
Las primeras celebraciones se realizaron en una sencilla capilla de madera, mientras vecinos y benefactores organizaban rifas, kermeses y otras actividades para reunir los fondos necesarios para la construcción definitiva.
Con el paso de los años el templo fue ampliado y consolidado, acompañando el crecimiento del barrio y el fortalecimiento de la vida parroquial.
Los libros parroquiales comenzaron el 9 de enero de 1939, reflejando el desarrollo de una comunidad cada vez más numerosa.
A lo largo de su historia, la parroquia ha mantenido un fuerte compromiso con la evangelización, la catequesis y la acción solidaria, convirtiéndose en un referente espiritual para varias generaciones de fieles.
Cada 13 de junio celebra su fiesta patronal en honor a San Antonio de Padua, una de las festividades religiosas más tradicionales del barrio.