La historia de la Parroquia San Vladimiro está ligada a la llegada de inmigrantes ucranianos a Posadas durante las primeras décadas del siglo XX, especialmente a la conformación de la comunidad del barrio El Palomar.
En sus comienzos, los fieles celebraban la liturgia bizantina en espacios comunitarios como la capilla San Vicente, hasta contar con un templo propio.
En 1939 llegaron a la ciudad las Hermanas de la Orden de San Basilio Magno, quienes tuvieron un papel fundamental en la vida religiosa y educativa de la colectividad.
La construcción de la iglesia comenzó en 1945 por iniciativa del padre Orestes Karpluk, con el apoyo económico y el trabajo de los propios fieles.
El templo fue levantado en terrenos ubicados sobre las avenidas Rademacher y Trincheras de San José, convirtiéndose en un centro de preservación de la identidad ucraniana.
Inicialmente dependió de la Parroquia Santísima Trinidad de Apóstoles, que atendía a los fieles de rito ucraniano en la provincia.
El 10 de agosto de 1966 fue erigida oficialmente como parroquia por el cardenal Antonio Caggiano, nombrándose como primer párroco al padre Emilio Ryndycz. Con el paso de los años, la comunidad fortaleció su presencia junto al Colegio San Basilio Magno y mantuvo vivas sus tradiciones religiosas y culturales.
Actualmente forma parte de la Eparquía Santa María del Patrocinio y continúa siendo un referente de la espiritualidad bizantino-ucraniana en la región.